jueves, 10 de julio de 2008

CAMPEONATO DE EUROPA DE FUTBOL: PANEM ET CIRCENSES



“Pan y circo”. Con esta frase definía Juvenal la manera (reparto de trigo y acceso a los espectáculos circenses, gratuitos) con la que, en la decadencia del Imperio romano, los emperadores distraían al pueblo de Roma, a fin de mantenerlo adormecido y evitar que fiscalizara sus excesos.

Después de dos milenios, tal vez lo más apropiado, adaptándolo a un lenguaje más de hoy y a lo que es el tema de este comentario, sería decir: “Futbol y Pizzas”. Lo demás tiene total actualidad.

En este caso no se trata solo de una ciudad y de su imperio circundante, hoy algo irrisorio si se compara con la extensión territorial del imperio mundial del capital y la capacidad mediática de éste, que en nuestros tiempos alcanza al mundo entero sobre todo cuando de lo que trata es de ocultar su crisis, su barbarie y su decadencia.

Con el triunfo de la selección española en la Eurocopa de naciones hemos asistido por unos días a una matraca insistente de manifestaciones ideológicas y de manejo propagandístico de los sentimientos más insanos que suele utilizar la burguesía: el del patrioterismo más aborrecible y el del triunfalismo más ilusorio; alentados ambos por el gobierno socialista y por todo el aparato del estado español en su conjunto, desde la leal Oposición del insípido Rajoy hasta los sindicatos y las puyas de los dirigentes nacionalistas periféricos; con el único objetivo de encubrir el miserable día a día de la población en general y particularmente de la clase obrera.

Dieciocho millones de personas siguieron por Televisión, además de los que lo hicieron por Radio, “la Final” entre Alemania y España. Los Medios españoles más que comentar el acontecimiento deportivo, empleaban un repugnante lenguaje nacionalista e incitaban al público con el eslogan “A por ellos…” como si de una guerra, en lugar de un partido de futbol, se tratara y acababan animándolo con el Himno nacional. Faltó, cosa rara, el “Suspiros de España”[1].

No había ninguna diferencia con la Final de Copa -que ganó la selección española- en el Bernabéu en 1964: la emoción del Caudillo Franco no se diferenció en nada de la euforia de todos los partidos políticos –incluido el “alternativo” Llamazares- encabezados por el presidente Rodríguez Zapatero (“ZP”) –si acaso la superaban. Éste último, en el informativo de Tele-5 del 1 de julio dijo literalmente, en el palacio de la Zarzuela ante el rey y la Selección, que “los españoles estamos satisfechos y unidos junto a nuestra bandera”. Más claro imposible, sobre lo que en realidad venía a decir con su mensaje: “españoles todos: olvidad las dificultades diarias, estamos todos unidos bajo la misma bandera, la patria común es lo más importante. Pobres y ricos, abrazaos bajo el manto de nuestra insignia nacional. Olvidaos de las penalidades diarias, de llegar a final de mes sin deudas, del Euribor, de la inflación galopante y de los salarios de miseria, de la hipoteca impagable. De las duras condiciones de vida y trabajo, de la explotación diaria y la inseguridad futura…. Todos unidos tras la defensa del interés nacional. Unidos bajo un solo estandarte, el de la “Roja y Gualda” por nuestro triunfo y la derrota del enemigo exterior”.

El tratamiento dado al campeonato de futbol ha sido el de enfrentar españoles contra rusos, italianos, alemanes,…,; hacerse sentir confrontadas unas poblaciones contra otras. Se ha utilizado el lenguaje televisivo para exacerbar los sentimientos más venenosos y criminales; aquellos que utiliza la burguesía para enfrentar a un bloque nacional con otro; a base de alegatos agresivos y nacionalistas; casi como si de una guerra imperialista se tratara, con la diferencia de que en lugar de utilizar tropas militares se ha usado una selección de jóvenes futbolistas, azuzada por el medio de la TV y la Radiodifusión.

Puede que La Eurocopa sea durante unos días el “Balón de oxígeno” que haga olvidar durante cierto tiempo los graves problemas a los que se enfrentan la clase obrera y los propios capitalistas; pero los hechos son testarudos y volverán tal cual a la realidad inmediata de una vida insoportable.

La burguesía española con su gobierno socialista a la cabeza no ha tenido inconveniente en utilizar este Campeonato para hacer de un evento deportivo una plataforma de manipulación ideológica y agitación nacionalista, igual que fue capaz de manipular el execrable atentado del 11 de marzo del 2004 para decirnos que todos somos ciudadanos, que todos tenemos los mismos derechos (del grado de su fortuna y del lugar que ocupa en la realidad social desde luego que nada dicen), que todos somos españoles y que la nación está por encima de las clases sociales; que el “triunfo de España en la Eurocopa” es un triunfo histórico y que de los verdaderos problemas… ¡en fin, ya veremos! Pues la crisis es cada vez más clara, los ataques serán cada vez más duros y sobre todo la precariedad laboral, los bajos salarios, la inflación galopante habría que relativizarlos porque los españoles son ya ¡Campeones de Europa!

No hay que olvidar que de manera análoga, aunque en otra situación, las olimpiadas chinas se van a utilizar para infiltrar en las masas el veneno nacionalista y el triunfalismo de los vencedores y de los organizadores; no solo con grandes inauguraciones y actos propagandísticos de las excelencias de la “naciente China, locomotora del mundo” sino con los propios acontecimientos deportivos.

Prórroga y reflexión

El fútbol no sólo es una de las muchas religiones que han ganado y continúan ganando espacio en un mundo en descomposición, es un gran negocio multinacional con una ideología propia no exenta de connotaciones económicas y políticas claramente destructivas; un deporte-industria inserto en una cloaca mafiosa e impregnado de un nauseabundo aderezo localista y nacionalista. Lo que lo sitúa a años luz de la verdadera práctica del deporte, del disfrute del cuerpo y del logro de la satisfacción que supone juntarse para “echar un partido”, charlar, tomar unas cervezas, hablar de la situación, hacer planes con los amigos y los compañeros,….

Corriente Comunista Internacional 8-7-08

[1] Cierto. Pero se sustituyó por el cañí “Que viva España” del cutre Manolo Escobar. (Nota aclaratorio-jocosa de DC-L)

1 comentario:

Peka dijo...

Muy cierto, el nacionalismo español es tan insano, mixtificador, antiobrero y falaz como todos los nacionalismos, catalanes, vascos o gallegos.