miércoles, 23 de septiembre de 2009

Nacionalismo de izquierdas, el espejismo ibérico


La distinción entre el “nosotros” y el “ellos” es tan antigua como la propia humanidad, y el idioma constituye desde siempre un criterio fundamental para distinguir entre propios y extraños. En una civilización tan encumbrada como la Grecia clásica, se excluía del contrato social a los bárbaros, es decir, a los que balbuceaban, los que no hablaban griego.

Hay nacionalistas españoles (me refiero a nacionalistas con DNI español) que se autoproclaman de izquierdas y afirman, con toda seriedad, que lo “natural” (y por ende deseable) es que las fronteras nacionales coincidan con las fronteras lingüísticas. O sea, habría que aspirar a que en Bélgica se hablara belga, y en Suiza, suizo. Pocos son los países, como éstos, donde sólo se hablan dos o tres idiomas. En Indonesia, por ejemplo, conviven centenares de lenguas, siendo la única con carácter oficial el “bahasa Indonesia”, idioma que casi nadie habla como lengua materna pero cuyo estatus singular nadie disputa. Tampoco en India se rechaza al inglés, que no se ve como una imposición colonialista, y que en los estados del sur se acepta mejor como segunda lengua que el hindi. Desde luego que en ese país hay conflictos étnicos, pero a los hablantes de telugu o bengalés no se les pasa por la cabeza que tengan derecho a formar un estado independiente por el mero hecho de compartir la lengua materna, a diferencia de lo que opinan muchos hablantes de euskera, gallego o catalán. Spain is different.

Sirva lo anterior para poner de manifiesto la irracionalidad y excepcionalidad del panorama nacionalista español. Para demostrar que el nacionalismo, además, choca de bruces con los principios del socialismo, de la izquierda, en realidad basta con hacer referencia al himno socialista. Extraño espíritu de izquierdas el que se ve obligado a renegar de “La Internacional”. Recordemos que Hitler, el gran líder nacionalista del siglo XX, criticó a los judíos alemanes y a los comunistas por su internacionalismo y su falta de patriotismo nacional. (Curiosamente, en España el patriotismo, a diferencia del nacionalismo, sí tiene una connotación de derechas, aunque resulta difícil distinguir con rigor entre ambos términos.)

"El patriotismo es la convicción de que este país es superior a todos los demás porque habéis nacido en él." George Bernard Shaw

El nacionalismo tiene que ver con las lenguas y con las fronteras. Los que sí somos de izquierdas, no aspiramos a dibujar nuevas fronteras, o a cambiar de sitio las existentes, buscando en el mosaico de la historia el momento justo que más nos interese, quedándonos entonces con esas “razones históricas” y rechazando las de cinco siglos antes o cincuenta años después. Nosotros aspiramos a que se implante un sistema de gobierno equitativo y no discriminatorio para todas las personas, en todas las naciones y en todos los estados. Son las personas los sujetos de derechos, no las lenguas ni las naciones. No se puede decir que una lengua tenga derechos, como les gusta decir a muchos militantes de la pseudo izquierda española; en todo caso los tienen las personas en tanto que hablantes de esa lengua, del mismo modo que tienen derechos como trabajadores, como consumidores, como usuarios de los servicios públicos. Los que anteponen nociones como “lengua” o “nación” al concepto de “persona” o “ciudadano” están usando la política como religión.

La religión y el nacionalismo tienen mucho en común: ambas entelequias han dado lugar a millones de muertos a lo largo de la historia. Es lamentable que lo uno (sobre todo como institución) y lo otro (sobre todo como sentimiento) tengan tanta fuerza todavía en un país europeo del siglo XXI, y más lamentable aún que algunos le pongan al nacionalismo la etiqueta de la izquierda. La expresión “nacionalismo de izquierdas” es un oxímoron, una contradicción en sus propios términos, algo así como hablar de un muerto viviente. Por desgracia, en España este muerto goza de buena salud.

Enlaces relacionados y elementos de discusión:
"¿Izquierdas nacionalistas?" Santiago Alba Rico http://www.rebelion.org/noticia.php?id=73939
"Hoy el marxismo puede y debe ser nacionalista", Santiago Alba Rico http://www.rebelion.org/noticia.php?id=15239

domingo, 20 de septiembre de 2009

Luxemburguismo, versus autonomismo


Cada dia mas persuadido de que el luxemburguismo tiene dificultades solo insalvables por la ausencia de criterio y determinación para DECIR NO a ese "aire de familia", que no es precisamente el leninismo, sino el autonomismo, en versión "negrista" o en versión anarcovergonzante: Rosa Luxemmburgo teorizó y vivió, como Lenin, en clave de polémica y disputas tácticas - en esa clave heurística hay que entender su vida y pensamiento - con la derecha y centro socialdemoócrata y con el bolchevismo, sus opiniones sobre el anarquismo no son muy distintas a las de Engels. Que entre los anarquistas modernos se encuentren revolucionarios sinceros no es suficiente para explicar la "buena prensa" de la que el anarquismo goza en los medios liberales burgueses: al cabo, ¡no pretenden disputar el poder!
A ese "buenismo" se acopla Negri: conocedor de la "tendencia" del capitalismo, de la burguesía, a librarse de los estados, de los consensos y las "servidumbre democráticas" - o sease, de las libertades democráticas, de los derechos sociales, del sufragio universal - todavía se anticipa a ella y le marca el camino: ese camino es el de la barbarie, porque, digamoslo claro, por mucha barbarie que los estados capitalistas hayan y han protagonizado necesitaban de legitimación democrático-estatal, al exterior, fuera de los estados, todo lo que hay y que habrá ES UNA DICTADURA CAPITALISTA SIN PALIATIVOS, de las que las actuales "gobernanzas" son solo un anticipo.

LA BARBARIE ES LA APUESTA DE NEGRI: la sumisión por el terror, los actuales "libertarianos", los llamados impropiamente "anarquistas de derechas", el CATO Institute, los fieles de Ayn Rand, son mas consecuentes y menos falaces que Negri que en nombre de ¿que? desarma a los revolucionarios y los pone a jugar el juego de Imperio Estadounidense y de sus aliados subimperiales.

Estoy firmemente convencido de que los marxistas revolucionarios luxemburguistas debemos rehuir el tratar de ubicar al pensamiento de Rosa en ninguna "familia" o subfamilia política, asi pues, las distancias están bien claras frente a leninistas como a consejistas, sin embargo ¿lo está igualmente frente al anarcosindicalismo o a determinadas versiones del autonomismo?, para mi que nada tiene que ver con ellos, ¿porque? por sus toma de posición principista, maximalista antiestatalista, desde luego negada una y otras vez por sus practicas sindicales y tomas de posición política, adecuacionistas, posibilistas en tantas ocasiones, entonces, de ser así, y estoy persuadido de ello..¿para que sirven? ¡pues como ciertos tatuajes! ¡de señas de identidad de la tribu!
Con ese holgado pseudoradicalismo no quiero saber nada, no creo que tengamos que saber nada.

JM

sábado, 12 de septiembre de 2009

A 36 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO: PROFUNDIZAR LA RUPTURA TOTAL CON LA SOCIEDAD DE CLASES.


“Cuanto más desarrollada, más ‘pura’ es la democracia, más abierta y cruel es la lucha de clases, y más claramente se manifiesta la ‘pureza’ de la opresión del capital y la dictadura de la burguesía” (Internacional Comunista, Tesis sobre la democracia burguesa y la dictadura proletaria, 1919).

Resulta imposible comprender tanto lo que fueron el régimen de la Unidad Popular y la dictadura liderada por Pinochet, sin referirse a la naturaleza de clase del reformismo de izquierda y al nuevo ciclo de agitación proletaria que se inició en todo el globo a partir de los últimos años de la década del 60 y la manera en que afectó la dominación capitalista global.

Si ya el mismo Marx había definido a la socialdemocracia como la unión entre sectores proletarios que limaban la punta de su programa socialista con sectores pequeño-burgueses que radicalizaban sus demandas democráticas, durante el siglo XX la socialdemocracia y sus variantes de izquierda (el “leninismo” –segunda gran deformación del marxismo- en todas sus formas) pasaron a desempeñar abiertamente el rol de contención y encuadre de los proletarios, poniéndolos al servicio del modo de producción capitalista (privado, de Estado o mixto). Contención: para evitar la ruptura comunista. Encuadre: haciendo que los trabajadores se sientan orgullosos de ser un engranaje del sistema capitalista, e integrándolos al mismo mediante sus partidos y sindicatos.

Si algo pudiera darnos nostalgia del período histórico abierto a fines de los 60 y que para nosotros en Chile se cerró violentamente en 1973, no se trata de los partidos de la izquierda estatalista de mierda que tuvimos durante la mayor parte del siglo XX, ni las bondades de un capitalismo diferente del actual, pero que esencialmente es lo mismo: un régimen de explotación y dominación de la mayoría a costa de unas cuantas familias. Lo que se puede echar de menos de esa época son los niveles de conciencia de clase y auto-actividad proletaria por el socialismo desde abajo, que en el llamado “segundo asalto proletario contra la sociedad de clases” se empezaron a instaurar por todas partes, en las calles, fábricas, escuelas y cárceles. Esta oleada de comunismo en actos se hizo fuerte a partir de 1967/68 y duró casi una década. Luego de eso, el capitalismo tuvo profundas reestructuraciones que han implicado una verdadera “contra-revolución” donde se ha impuesto el modelo llamado “neoliberal”.

Pero el capitalismo es, al mismo tiempo, en parte invariante, y en parte tremendamente flexible. Y dado que la nostalgia es reaccionaria, tenemos que sacar nuestra poesía del futuro, pero el conocimiento y valoración de las distintas etapas previas de la lucha de clases debe alimentar nuestras conversaciones, debates y reflexiones. Atacar toda mistificación, para reconocer en cada momento las fuerzas que en realidad estaban en pugna, asumiendo que en un sentido histórico hay sólo dos grandes bandos: los que quieren mantener el orden social clasista, y los que queremos derribarlo.

En el primer bando debemos inscribir a todos los partidos, sindicatos y organizaciones que representan la izquierda del capital, incluyendo por supuesto ahí a la llamada “Unidad Popular”: una versión renovada de los frentes populares con los que la contra-revolución estalinista impuso la colaboración de clases a partir de los años 30. En el segundo bando, debemos rastrear por debajo de toda esa mierda reformista para encontrarnos con la autoactividad proletaria expresada en expropiaciones y luchas colectivas, y que se intentó organizar en cordones industriales y comandos comunales. Lamentablemente, en estas experiencias de contrapoder proletario la clase se vio aislada y saboteada por los partidos que decían representarla: no podía ser de otra forma, y es por eso que llamamos “izquierda del capital” a toda esa bosta que ya era maloliente en 1970 y que reciclada ha llegado hasta nuestros tiempos encumbrándose en el poder estatal para administrar mejor el capitalismo total.

Pese a los esfuerzos de muchos militantes de base, el proletariado fue arrojado sin armas (ni materiales ni “ideológicas”) al callejón sin salida de la reacción, confirmando una vez más la famosa sentencia conocida por todo movimiento revolucionario: “quienes hacen revoluciones a medias, cavan su propia tumba”. Por eso, cuando se habla de “derrota”, hay que distinguir: pese al fracaso de las ilusiones socialdemócratas sobre la llamada “vía chilena al socialismo”, el reformismo en realidad no fracasó, puesto que su misión real que es la de administrar por la izquierda el funcionamiento del capitalismo. Fue exitoso en su desarme del proletariado, y las consecuencias las sufrió toda la clase, no sólo en ese momento, sino que hasta el día de hoy. Al efecto, basta con recordar como en el Cordón Cerrillos el 11 en la mañana la resistencia espontánea y heroica de obreros y obreras que levantaron barricadas sin esperar órdenes de arriba no se vio acompañada de la entrega de armas por parte de los partidos y orgánicas que supuestamente se habían estado preparando para una situación de crisis.

Durante la dictadura, el reformismo siguió desarmando a los proletarios: ahora se trataba de luchar a favor de la democracia, contra Pinochet, y no contra el capitalismo. La izquierda del capital se dedicó a castrar la lucha de masas contra la dictadura promoviendo el “antifascismo”, en rigor una nefasta ideología secretada por el cerdo estalinista de Dimitrov para justificar la colaboración de clases. De ahí sus límites: fue una lucha “contra Pinochet” (una persona), por la “democracia” a secas. Y cuando esa palabra se usa sin apellido, se trata siempre de la democracia burguesa.

Por eso es que a 20 años de la “salida democrática” en que Pinochet le entregó el mando a uno de los principales golpistas del 73 (Patricio Aylwin), podemos comprobar que en democracia la dominación capitalista es más total, más invisible, más perfecta. Así, la democracia se ha mostrado en varios sentidos como más represiva que la dictadura. 2 ejemplos:

-En “dictadura”, para entrar a los campus universitarios se requería, formalmente al menos, de la autorización de las autoridades universitarias. En el primer año del gobierno de Aylwin el fascista Espina hizo aprobar una Ley que autoriza a la policía a ingresar a donde quiera si considera que hay “delito flagrante”.

-El sistema penal, esa picadora de carne proletaria, encerraba a menos de 20 mil personas en 1990. Ahora hay más de 53 mil presos, y una avalancha de vigilancia y represión dirigida especialmente contra los sectores antagonistas.

La dominación capitalista es siempre una mezcla de dictadura y democracia: necesita la democracia para legitimarse como una sociedad racional y dialogante; y la dictadura, porque el capitalismo nace del uso de la fuerza, primero una suma de “fuerzas privadas”, y luego al crear su Estado, convierte esa violencia en “fuerza pública” y espectáculo punitivo.

En el momento actual, el nivel de insatisfacción ante la colonización destructiva de todo por el capital (dictadura del trabajo y el tiempo muerto), los gritos de protesta y los ataques difusos contra el sistema están empezando a incrementarse notablemente. Y a diferencia del lastre democrático burgués que operó en dictadura y hasta bien entrados los 90, ahora el antagonismo y los ataques contra el aparato represivo del Estado y el Capital no provienen de organizaciones “leninistas” que pretendían representarnos, sino que de individuos y colectivos organizados anárquicamente en torno o objetivos comunes que directamente enlazan con el programa comunista de abolición de todo tipo de poder separado y de sociedades de clases.

Mientras tanto, en el patio trasero del movimiento social, los reformistas actuales nos dicen que el problema son los restos de dictadura que aún quedan, y que debemos profundizar la democracia. De la misma forma, ayer decían que el problema no era el capital, sino el imperialismo. Que el problema no era el trabajo, sino la falta de planificación de la Economía. Pero ahora hacen evidentemente el ridículo.

Recordemos que el propio Lenin en 1919 decía que tenemos todo el derecho a usar la violencia para “derrocar a los explotadores y aplastar su resistencia”. Es más, si queremos evitar la violencia que implica el funcionamiento “normal” de la economía autonomizada (30.000 niños muertos al día), la única manera es interrumpir el progreso, hacer que la sociedad del capital deje de funcionar.

Dado el incremento drástico de la criminalización de la lucha social, conducida por la prensa y TV burguesas y su policía fascista, es totalmente legítima toda respuesta enmarcada en la violencia proletaria -si bien en cada momento hay formas que son mejores que otras, y confiamos en que en el verdadero movimiento anticapitalista por el comunismo desde abajo esto es bien sabido-. Cada uno a lo suyo. Lo importante es empezar a golpear fuerte, y golpear juntos. Además de la “contra-represión” (nuestro derecho a defendernos a priori de la represión ejercida en nuestra contra por los proles desclasados que son los degolladores de verde y los de la PeDofIlia), ataques descentralizados en los barrios altos, irrupciones imprevistas en donde nadie nos espera, uso de artefactos adecuados para defenderse atacando (por ejemplo, grandes tiestos de pintura en las manifestaciones callejeras para ser usados contra quienes nos traten de disolver), etc. etc. etc. Pues el proletariado es por sobre todo creativo y emplea todas las formas de lucha, pero ahora ya.

Así que, ante un nuevo aniversario de una de las maniobras más violentas de la clase dominante en contra nuestra, recordamos a los luchadores caídos trayéndolos directamente a las luchas del presente.

“El curso general de la revolución proletaria es igual en todo el mundo: empieza a preparar inmediatamente la extinción completa de todo Estado” (Internacional Comunista, 1919).

CONTRA LA POLICÍA FASCISTA: PIQUETES COMUNISTAS

CONTRA LA DICTADURA DEMOCRÁTICA DEL CAPITAL Y POR EL COMUNISMO ANÁRQUICO: CREAR COMUNIDADES DE LUCHA, AMPLIANDO Y RADICALIZANDO LA NEGACIÓN EN ACTOS DE LA SOCIEDAD MERCANTIL Y AUTORITARIA.

Con amor y rabia,
R.A.P. (Redes por la Autonomía Proletaria)

miércoles, 26 de agosto de 2009

Marxismo y Teoría Revolucionaria

"Marxismo y Teoría Revolucionaria, parte 1. La superación situacionista de la dicotomía marxismo/anarquismo” . (1)

M.A.S.A.

“Hay que interpretar la célebre máxima: ‘sin teoría revolucionaria no hay acción revolucionaria’, del modo más amplio posible, y darle su verdadero significado. Lo que distingue al movimiento proletario de todos los movimientos políticos anteriores, por importantes que éstos hayan sido, es que es el primero claramente consciente de sus objetivos y de sus medios. En ese sentido, no sólo es para él la elaboración teórica uno de los aspectos de la actividad revolucionaria: es inseparable de esa actividad. La elaboración teórica ni precede ni sigue a la acción revolucionaria práctica: las dos son simultáneas, y se condicionan mutuamente (…). La teoría revolucionaria sólo puede conservar su validez si se desarrolla constantemente, si se enriquece incorporándose todas las conquistas del pensamiento científico y del pensamiento humano en general, y en particular sabe asimilar la experiencia del movimiento revolucionario, si se somete, cuantas veces sea necesario, a todas las modificaciones y revoluciones internas que la realidad le imponga. La máxima clásica sólo tiene por lo tanto sentido si se interpreta así: ‘sin desarrollo de la teoría revolucionaria, no hay desarrollo de la acción revolucionaria’” (Presentación de la revista Socialisme ou Barbarie, 1949).

I.- MARX Y LA I.S.: LA TEORÍA REVOLUCIONARIA COMO CRÍTICA RADICAL DE LA IDEOLOGÍA
“Es preciso recordar que el sentido de esta doctrina se infiere ante todo de la posición que la misma asume y ocupa enfrente de aquellas contra las cuales efectivamente se levantó, y especialmente contra todas las ideologías”. (Antonio Labriola, Del materialismo histórico, 1899).

En la historia del marxismo una de las evoluciones más curiosas es la que ha tenido el concepto de ideología: puramente negativo en Marx (que jamás habló, por ejemplo, de una “ideología proletaria”), tras la fundación del “marxismo” por la II Internacional sufre un progresivo desplazamiento hacia acepciones más ambiguas o neutras para llegar, finalmente, a un uso positivo del concepto (muy visiblemente en Lenin y en Gramsci). Con el leninismo y el estalinismo, el propio marxismo pasa a ser considerado como una ideología. En ese punto, entonces, la inversión es completa y podemos suponer que le habría resultado incomprensible a Marx.

Hoy en día, después del pantano “post” que reinó por casi dos décadas en el medio académico, Marx vuelve a ser aceptable. Se habla bastante de teoría de la ideología, y del desarrollo del concepto en el tiempo: es muy conocida la selección de textos sobre ideología que hizo Zizek, y en Chile ya se han editado dos de cuatro volúmenes de Jorge Larraín (2) sobre el tema . En estos debates no se habla mucho del aporte situacionista al tema, pese a que en su momento fue casi la única corriente que defendía el retorno a una crítica despiadada de todas las ideologías, partiendo por la crítica de la recuperación reformista y/o burocrática del pensamiento comunista y subversivo de Marx, transformado en “ideología oficial del movimiento obrero”.

Esta diferencia con el “marxismo realmente existente” en ese momento y durante la mayor parte del siglo XX fue destacada por la propia I.S. al señalar que quienes han leído a Marx saben que su método es una crítica implacable de todas las ideologías, pero en cambio, quienes se han conformado con leer a Stalin, “proclaman al marxismo como la mejor de las ideologías”.

La formulación más detallada de las consecuencias prácticas de esta diferenciación se formula en la tesis N° 124 de La Sociedad del Espectáculo, que cierra uno de los capítulos más importantes de ese libro (publicado en 1967), “El proletariado como sujeto y como representación”:

“La teoría revolucionaria es ahora enemiga de toda ideología revolucionaria. Y sabe que lo es”.

Así que para la I.S. la cuestión era bastante clara: al igual que Marx, concebían que la primera obligación de una teoría revolucionaria (o teoría crítica radical, denominación que a veces usan como sinónimo), era la demolición crítica de todas las ideologías (3) . En el momento en que a ellos les tocó intervenir (1957 a 1972) esa labor consistía sobre todo en un ataque radical contra la ideologización del propio pensamiento de Marx, verificada desde los primeros tiempos de la II Internacional y sobre cuya base se constituían casi todas las variedades de marxismo existentes (4).


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martes, 18 de agosto de 2009

CONTRA LA VIOLENCIA REPRESIVA EN LA ARAUCANÍA

-Jaime Mendoza Collío fue asesinado por el Estado chileno. Un carabinero(1) del Grupo de Operaciones Especiales (GOPE) lo mató por la espalda. Estaba desarmado. Luego de ser asesinado, fue golpeado a patadas en el suelo. Tanto los mandos policiales como personeros de gobierno avalaron desde un principio la versión del agente policial que ahora se encuentra procesado por la Justicia Militar (es decir, que este asesino será juzgado por sus pares): el paco(2) disparó en defensa propia, luego de que Mendoza le disparara perdigones con una escopeta. ¡Falso!

-La violencia represiva del Estado en la Araucanía no es un hecho anómalo, sino que una cara visible de la violencia sistemática que el capitalismo pone en marcha para poder existir y reproducirse normalmente. Es la misma violencia que se empezó a expresar hace 5 siglos en Europa como expropiación de los campos y encarcelamiento masivo de los ex-campesinos, y es la misma que mata a diario 30.000 personas, en su mayoría niños, por hambre y enfermedades curables.

-El enfrentamiento contra las fuerzas que imponen el orden capitalista no es sólo un conflicto entre “pueblos indígenas” y empresarios particulares, sino que es parte de la resistencia permanente de los seres humanos contra la imposición violenta de las relaciones sociales capitalistas, que en estos territorios se ha expresado sin parar desde hace ya 500 años, cuando los compañeros y compañeras mapuche decidieron dar la pelea contra el invasor, que los puso a trabajar por la fuerza en aras de acumular oro (y después de eso, otras formas de valor y de dinero).

-Por todo esto, compañeros como Alex Lemún, Matías Catrileo y ahora Jaime representan, junto a Rodrigo Cisternas y tantos otros, ejemplos de combatividad y acción directa que sirven de referente para todos los proletarios en la lucha cotidiana contra el orden global del capital. No se trata de héroes ni de mártires, sino de una larga lista de muertos que no mueren, pues alimentan en todo el resto de los anticapitalistas la voluntad de lucha frontal contra el capital.

-En momentos en que el Estado chileno desnuda su faz más represiva, cuando las cárceles cuentan con más de 52 mil presos y el espectáculo represivo se transmite tarde, mañana y noche en los noticieros y programas dedicados a glorificar a la policía, cuando anarquistas y okupas son perseguidos y encarcelados en burdos montajes urdidos entre los pacos, la ANI y el Ministerio del Interior, y las marchas de protesta no alcanzan ni a comenzar cuando ya están siendo disueltas por las Fuerzas Especiales de carabineros no es momento de lamentarse ni de abrazar la fantasmagórica causa de los “derechos humanos” inventados por la burguesía, sino que de organizarse para redoblar las fuerzas atacando al orden capitalista en todos sus frentes (en el trabajo y la escuela, el barrio y las calles, con propaganda y acciones directas, físicamente y también en el plano de la “lucha ideológica” y todas las demás formas de lucha). Cuando un Estado se ve obligado a apoyarse cada vez más en la represión abierta, es porque el escenario ha empezado a complicarse para las clases dominantes: los tiempos de paz burguesa se acabaron, y no volverán en un buen tiempo o tal vez nunca.

¡El mejor homenaje es profundizar la conciencia de clase, la organización y la lucha de todos los sectores del proletariado!

Contra el Estado policial, ¡violencia proletaria!

¡Lucha frontal contra el Capital!

M.A.S.A. (Movimiento Anárquico por el Socialismo y la Autogestión) /Autonomía Proletaria

(1) Carabineros: institución policial que tiene una rama llamada: fuerzas especiales, las cuáles exclusivamente se dedican a la “dispersión de muchedumbres”
(2) Paco: popularmente referido a la policía.

viernes, 14 de agosto de 2009

¿Sindicatos o consejos obreros? Mas allá del sindicalismo


A excepción de los consejistas sectarios y de los partidarios del sindicalismo revolucionario, existe entre los revolucionarios marxistas importante acuerdo sobre la transitoriedad de la organización de los proletarios en sindicatos, lo que equivale a decir que cuándo la clase obrera se halle en trance de revolucionarse (¡o de rebelarse!) habrán de pasar por encima de los sindicatos - ¡de todos, hasta de los que se creen revolucionarios, al cabo privatizadores de las luchas, enemigos de la necesaria unidad de la clase! - sin embargo esa tendencia hacia los consejos obreros que los luxemburguistas y consejistas debemos trabajar, es eso justamente, una tendencia, histórica, y no la apuesta por un resorte o mecanismos abracadabrante que nos va a solucionar en clave organizativa la conciencia de derrotas por generaciones del proletariado occidental, el posibilismo, la apatía y el miedo, pero...cuidado: en cada estado existe una legislación laboral que hace mas fácil o difícil la apuesta consejista: se bien que escribiendo así me distancio de ese otro automatismo que sería creer que cuándo la clase se halle en condiciones de emprender luchas sustantivas, anticapitalistas, ya encontrará sus formas organizativas, pensar así es equivalente a abandonar toda lucha - o casi - y esperar a ver el cadáver del capitalismo pasar.

En España existe una larga y acreditada tradición ASAMBLEARIA tanto en el movimiento obrero como en la universidad, que resurge como el guadiana en cada ocasión que reverdecen fuertes luchas - en este momento es en la organización de parados, desempleados en lucha, que vuelve a ponerse en pié - incluso en el ámbito extraempresa, en el nivel provincial en el que se negocian convenios, ha existido grandes concentraciones asamblearias, solo que ya con su soberanía secuestrada, o semisecuestrada, solo de caracter informativo, aúnque no es raro que a los sindicalistas que negocian la gente se le insubordine, los desborde y en ocasiones los agredan.

En mi opinión el camino hacia los consejos obreros es idéntico al camino hacia la Revolución, hacia el empoderamiento del proletariado, y en la actualidad pasa por fortalecer las asambleas de fábricas, impulsar las asambleas en los polígonos industriales, desbordar el ámbito gremial de negociación, exigir participación activa de los trabajadores interesados en la gestión de sus intereses, (¡democracia participativa!) contribuir a la organización asamblearia de trabajadores en lucha y oponer la coordinación de delegados revocables en cada momento a comisiones negociadoras de burócratas sindicales, empero...no estamos hablando de negociación, de formas organizativas abstractas, meramente hablamos de lucha, de combatividad, de creatividad de masas, pues, al cabo, ¿QUE SON LOS CONSEJOS DE DELEGADOS OBREROS SI NO EL RESULTADO DE LA DESTRUCCIÓN NEGADORA DE LOS SINDICATOS SEMINSTITUCIONALES?

La organización NATURAL de los obreros en lucha mientras que no existan sindicatos legales son las ASAMBLEAS, obviamente también tiende a serlo cuándo los sindicatos existen, solo que en este caso al haber privatizado los sindicatos LA INICIATIVA, la respuesta a agresiones patronales o gubernamentales, el colectivo sin demasiada CONCIENCIA DE CLASE, tiende a retraerse, a permanecer a la expectativa.

Pero las asambleas obreras son solo la base, el cimiento, y el paso ulterior a los CONSEJOS OBREROS, implica un estado generalizado de lucha, de huelga de masas, de huelgas salvajes, porque (no lo olvidemos) los Consejos lo son de DELEGADOS OBREROS, que, obligados por elecciones en clave de DEMOCRACIA DIRECTA, deben carecer de mandato mas allá de lo aprobado en asambleas soberanas, y, si no se sienten, los delegados concejiles, en conciencia, participes de las decisiones asamblearias, deben dimitir o ser obligados a hacerlo.

La experiencia española de la lucha contra la dictadura del Movimiento Obrero es la vez del fracaso de los sindicatos clandestinos (UGT, CNT, la OSO del PCE hasta el primer tercio de los 60's) del auge del movimiento asambleario PERO TAMBIÉN DEL CONTROL Y LA SUSTITUCIÓN DE LOS POSIBLES DELEGADOS ASAMBLEARIOS EN COORDINACIÓN ESTRAFABRIL Y EXTRAGREMIAL POR MILITANTES DEL PCE, así pues en relación con lo que pudo llegar a ser consejos obreros, la Comisiones Obreras constituyó una privatización, un copo, ya en su origen, en germen.

Conciencia política y conciencia de clase creo que son al menos en su origen sinónimos, lo asombroso, lo que la pequeña burguesía ultraindividualista - y el leninismo - nunca entenderá es en que manera, los obreros en lucha acceden, se comportan como sí siempre hubiera estado dentro de cada uno la firme convicción de que el compañerismo solo puede realizarse en lucha contra el enemigo de clase, para algunos recién descubierto, para otros reverdecido, de pronto, se juegan la vida si es necesario los mismos que durante años soportaron todo tipo de humillaciones y sevicias. Lo vemos hoy en Corea, en China, en Francia, en España (metal de Pontevedra). Y no he querido, no quiero, citar ahora a ningún clásico, nada más que a mi experiencia.

Lo que a mi juicio debe quedar claro es que el trabajo de los revolucionarios marxistas, luxemburguistas y/o consejistas en los sindicatos debe tener un horizonte practicable de superación de la típica "acción sindical de empresa", esto es equivalente a inaugurar, participar e impulsar LA SOLIDARIDAD ASAMBLEARIA, en primer lugar con las empresas afines, contratas y subcontratas, trabajadores procedentes de ETT'S presentes en los centros de trabajo de que se trate, luego LA SOLIDARIDAD Y APOYO MUTUO ASAMBLEARIO, por razones de vecindad, cercanía, y siempre tratando de poner en común estrategias de luchas combativas con otros trabajadores de cualquier sindicato o partido, tendentes a superar asambleariamente las limitaciones e inhibiciones inherentes a la división gremial o de rama de actividad, y, por supuesto superadora en clave consejista, asamblearia, de la división sindical.

Lo que es necesario es evitar a toda costa, impugnar, la típica división entre "acción social" , concepto falaz común a los sindicatos anarcosindicalistas, cajón de sastre donde cabe cualquier cosa que no sea la "acción sindical" - así llamado el trabajo al interior de las empresas o gremios de tipo reivindicativo, salarial - por donde la lucha de clases se despliega igualmente en los movimientos sociales, barriales, antiglobalización, municipalistas, antimilitaristas, y por ello la permanente conexión entre un ámbito de lucha y otra debe ser el pan de cada día, rompiendo esa separatidad entre lo concerniente y lo exterior a las luchas reivindicativas al interior de las empresas.

La lucha contra la Directiva Bolkestein la asumieron los sindicatos alertados y contagiados del movimiento antiglobalización, sin embargo otras reivindicaciones y denuncias de las practicas neoliberales no han sido aprovechadas igualmente, es claro que la ferrea separatidad entre acción social y acción sindical si bien en su origen funcionó para impedir el acceso al interior de la lucha en los centros de trabajo de aventureros, provocadores, demagogos charlatanes sin frente de lucha conocido, ideólogos principistas del tres al cuarto, con los años ha servido para blindar la formación de burocracias reformistas, "peseteras" y "sindicaleras" de liberados mas o menos a tiempo completo, aunque con demasiada frecuencia solo durante la duración de la jornada laboral.

Inútil asimismo en la mayoría de los casos resulta tratar de desenvolverse en cargos electos de ámbito local o superior, una maraña de comités, secretariados, nos harán perder el tiempo a base de bloqueos, chinas en el zapato, campañas de desprestigio al menor signo de "deslealtad" - y "deslealtad es para esas burocracias poner la lucha de clases unitarias y asamblearias por encima del interés en expandirse, crecer y adquirir "capacidad de convocatoria" la propia "marca" sindical. Finalmente, y a pesar de la configuración confederal de los sindicatos, el propietario de la "marca" puede y con frecuencia lo hace, actuar como el dueño de una franquicia y disolver o desfederar a los sindicatos o secciones sindicales, disidentes o "poco leales".

Aún así en necesario permanecer en los sindicatos mas combativos cuándo no existen expectativas de superación o el atraso o la represión sobre los trabajadores es abrumadora. Y esta situación, lamentablemente, esta demasiado generalizada.

JM (agosto de 2009)

miércoles, 29 de julio de 2009

Objetivo (Paul Mattick)

El capitalismo conduce a crisis cada vez más violentas, que se expresan en un creciente desempleo y en un sacudimiento cada vez más profundo de la economía. A consecuencia de esto se excluye de la producción a millones de obreros que quedan a merced del hambre. A la vez se agudizan las contradicciones de los diversos países capitalistas de manera tal, que la competencia, convertida en guerra económica, tiene que desembocar en una nueva guerra mundial.
El progresivo empobrecimiento y la creciente inseguridad de la misma existencia obligan a la clase obrera a luchar por la forma comunista de la producción. Los grupos de comunistas internacionales exhortan a los obreros en lucha a tomar en sus manos la administración y dirección de la producción y distribución de acuerdo a las reglas sociales generales válidas, para así realizar la “asociación de productores libres e iguales”.
Los GKI ven en el desarrollo de la conciencia de los obreros el progreso esencial del movimiento obrero. Por eso combaten la política de los dirigentes de los partidos parlamentarios y de los sindicatos y plantean como consignas de lucha:

¡TODO EL PODER A LOS CONSEJOS OBREROS!
¡LA PRODUCCIÓN A MANOS DE LAS ORGANIZACIONES DE LAS FÁBRICAS!


(En: Korsch/Mattick/Pannekoek, ¿Derrumbe del capitalismo o sujeto revolucionario?, Cuadernos de Pasado y Presente Nº no me acuerdo).